A pasitos del 2009, deseo sintonizar buena música, reír mucho, divertirme, amar, disfrutar de cositas, leer más, recibirme, y seguir siendo feliz. 
Feliz Año!




Dibujo: Maitena
Frase:
"Cuando en el banco declaro que soy trabajadora sexual, me ponen ama de casa".
Elena Reynaga,
Asociación de Mujeres Meretrices.

WhO

Quien quiera que sea
encontró lo que buscaba
nombrado por todos,
de repente unos pasos,
golpes en la pared,
retumba el placard,
salió sorpresivamente,
y como una araña tejedora
invadió todo,
no dejó lugar al vacío,
encontró lo que buscaba,
lo acaparó.

Periodismo responsable, democracia participativa

En las últimas semanas el país se ha visto movilizado por distintos factores políticos, económicos y mediáticos que generaron cierta polarización en la sociedad. A favor o en contra, sin embargo, el ciudadano sólo pudo cumplir dos roles, el de víctima y el de espectador.

Más allá de los sucesos que son de público conocimiento, es interesante reflexionar acerca de la pasividad de los roles nombrados que se traducen en una sola palabra: exclusión.
El rol del ciudadano en una democracia como la de nuestro país, se reduce al voto en elecciones libres, pero la participación en el resto de los poderes institucionalizados formalmente es absolutamente limitada.
Por diversos factores históricos, como burocracia, negligencia, corrupción y autoritarismo, continuamos con una democracia de tinte “delegativa” que básicamente consiste en “producir, por medio de elecciones limpias, una mayoría que autoriza a alguien a convertirse, por cierto número de años, en la exclusiva corporización e intérprete de los más altos intereses de la nación”[1] y los proyectos de una democracia participativa siguen siendo meras utopías de algunas mentes subversivas.
Asimismo, hace algunas décadas que los medios de comunicación se han convertido en una institución, no formal, con gran poder de opinión e influencia en la sociedad. Este crecimiento es causa y consecuencia de la profesionalización del periodismo que se ha logrado en los últimos años, y en la vital importancia de la libertad de expresión e información reconocida en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Sin embargo en la Argentina la libertad de expresión y su eslabón, la libertad de prensa, suele ser un derecho que algunos utilizan como bandera para manifestarse con cierta impunidad, olvidando la responsabilidad que se tiene al estar frente a un micrófono, una cámara o una computadora, transmitiendo un mensaje sobre la realidad.
Cabe destacar que por medio de la Resolución 48/432 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, se declaró el 3 de mayo Día Mundial de la Libertad de Prensa, proclamando el “fomento de la libertad de prensa en el mundo”, y el reconocimiento de que “una prensa libre, pluralista e independiente es un componente esencial de toda sociedad democrática”[2].
La Declaración de Santiago (Chile, 6 de mayo de 1994), sobre el Fomento de unos Medios de Comunicación Independientes y Pluralistas[3], manifiesta, entre otros puntos, que “el respeto por el pluralismo, la diversidad cultural, de idiomas y de género, deberían ser un factor fundamental en nuestras sociedades democráticas y deberían reflejarse a través de todos los medios de comunicación”, que se debe “promover el mayor número de diarios, revistas, videos y canales de televisión que reflejen la gama más amplia posible de opiniones de la sociedad”, que “las autoridades estatales deben poner a disposición en forma oportuna y razonable, la información generada por el sector público”.
Abogar por una pluralidad de información, independencia y profesionalismo, implica que quienes son responsables y partícipes de los medios de comunicación tengan presente que su desarrollo en una sociedad democrática es necesario e indispensable, y ello implica la toma de conciencia del rol que se cumple. Es necesario que tengan presente la transmisión de un mensaje bajo los principios de la imparcialidad, no tergiversado, que contribuya a la educación, a la paz y al respeto de los miembros de la comunidad.
Actualmente en nuestro país, contamos con una Ley de Radiodifusión 22.285[4] sancionada durante la dictadura, y emparchada en reiteradas oportunidades por el gobierno de turno; hasta ahora los proyectos de una Ley de Radiodifusión democrática se repiten año a año, pero se agotan en la intención.
La polémica ley promueve la explotación de medios de comunicación con fines comerciales, favorece la concentración de la propiedad de estos medios y por tanto limita y excluye a amplios sectores de la sociedad a participar de este servicio que es patrimonio de la humanidad.
Un gobierno democrático, como tal, se encuentra en la obligación de defender la libertad de expresión sancionando una Ley de Radiodifusión inclusiva que permita la igualdad de oportunidades y participación de toda la comunidad.
En base a lo mencionado y volviendo al principio de este artículo es llamativo destacar que en las última semanas los ciudadanos sólo ha formado parte de los conflictos entre la prensa y el gobierno como meras víctimas y espectadores de un hecho del que pocos realmente pueden formar parte fuera de la polarización generada por éstos.
También resulta llamativo que quienes se escoltan detrás de la bandera de la libertad de prensa, no promuevan la discusión y la sanción de una Ley de Radiodifusión democrática que permita una discusión abierta y la real participación de la sociedad, basado en el derecho humano a comunicarse y recibir información de carácter independiente y diverso.
Es vital el rol de la comunidad en la exigencia y la participación del cumplimiento de sus derechos y libertades en un estado democrático, y de la misma forma, en el pedido de un justo manejo de la información que los incluya en la libertad de expresión, porque dichas libertades no son tales si están basadas en la exclusión.

Más información:
Iniciativa Ciudadana por una Ley de Radiodifusión para la Democraciawww.coalicion.org.ar
[1] O’DONNELL, G. (1992), “¿Democracia delegativa?”, en Contrapuntos: ensayos escogidos sobre
autoritarismo y democratización, 287-304, Buenos Aires: Paidós, 1997 [Cuadernos del CLAEH 61: 5-
20; “Delegative democracy”, Journal of Democracy 5 (1): 55-69, 1994].

[2] http://www.me.gov.ar/efeme/libertadprensa/libertadprensa.html
[3] http://legislaciones.amarc.org/Declaracion_de_sant.htm
[4] http://www.comfer.gov.ar/leyderadiodifusion22285.php

Mirador departamental


La mirilla, esa pequeña ventanita en la puerta de mi departamento.


¿Puede ser una versión minimalista y urbana del panóptico?, mirar sin ser mirado, mirar sin saber que estás mirando, controlando al que viene con visión ampliada de los rasgos faciales (ojo de pez), chusmeando los que salen, entran, charlan...por qué será que los edificios tienen ese jaque a la intimidad. El pasillo tiene un efecto eco que habilita a cualquier vecino con un poco de curiosidad a asomarse a su reducido panóptico o a pegar la oreja a la puerta para escuchar quién sabe que cosa poco/nada interesante.

Sin demasiado esfuerzo, las débiles paredes de los departamentos permiten escuchar: conversaciones, momentos íntimos, peleas, gritos, etc.

Sin embargo, creemos que nos metemos en nuestra caja de zapatos en tamaño people y estamos resguardados.

Delicias de la vivienda cosmopolita. Pasen y vean!




Una de las vacaciones rampetit.

Otra como yo

Ayer descubrí que hay una persona que se llama exactamente igual que yo. Claro, es algo común, lo sé, pero a mi me sorprendió. Creo que mi tocaya también es argentina, pero vive en USA y es diseñadora. Quedé shockeada, y como Silvia Prieto, me puse en contacto con ella, pero espero respuesta...habrá novedades.

Prison Break

Llegamos el sábado de La Pedrera. Elegimos marzo por lo tranquilo, barato y solitario. Desconexión sideral es la frase que engloba esas impecables vacaciones.
El domingo almorzamos en familia, nos elogiaron el bronceado, repartimos regalos, y mostramos las fotos. Seguíamos en sintonía vacacional, no es sencillo desprenderse de esa sensación, tampoco teníamos ganas.
A la noche comimos en la cama viendo Prison Break, serie que nos acompañó en los días lluviosos de La Pedrera. Hasta que un llamado, pasadas las once, nos sacó del letargo.
R., mi novio, atendió el teléfono. Una voz desconocida y nerviosa le preguntó si conocía al Sr. E.Y. “Es mi primo”, contestó R. “El Sr. E.Y tuvo un accidente”. Un sudor frío corrió por la espalda de R. Me miró sorprendido y con una sonrisa perturbada. Pidió detalles del accidente, del paradero de E.Y, pero la voz hablaba cada vez más rápido, dando respuestas evasivas y de poca lucidez. Dijo que llamaba de una comisaría, que era el oficial P. y le pidió a R. que le pase el número de su celular porque el comisario lo iba a llamar desde lugar del accidente. R. dudó, pero abrumado y con un nudo en la garganta le dió el número. “No corte el teléfono de línea” dijo P., y el diálogo se tornó más extraño aún. Sonó el celular, aumentando la dosis de ruido y exaltación que ya invadía el cuarto.
R. atendió expectante, y otra voz -más alterada que la primera- le habló del otro lado. “Tenemo’ a tu primo secuestrado, sabemo’ donde vivís y estamo’ cerca, así que no colgués y hacé lo que te decimo’, ¿cuchaste?”. R. cortó desconcertado. Volvieron a llamar. Desde el teléfono de línea empezaron a gritarle. R. casi no hablaba, no le daban margen. Yo atendí el celular; “¿Hola?”, (pareció sorprenderse cuando escuchó mi voz) “señora, dígale a su marido que no cuelgue, que no se haga el loco”. Corté. Me temblaban las manos. R. también cortó. El teléfono volvió a sonar. No atendimos.
Llamamos a E.Y.
No contestó.
Insistimos.
“¡Hola E.!”.
Volvimos a la cama.
Volvimos a Buenos Aires.

All you need


Resultado de una noche de amor y una peli emotiva
hoy a la mañana amanecí con una canción en la cabeza.
El estribillo se repetía y se repetía sin que yo me de cuenta,
casi imperceptiblemente sentía su acompañamiento.
Caminé las heladas cuadras que me separan de la estación de tren,
saqué mi boleto y me dispuse a esperar en la plataforma.
La canción seguía sonando en mi cabeza y cada vez más...
"...All you need is love..." (papararara...*)
"All you need is love...." (papararara*)
y asi...
Mientras cantaba miré a los costados.
El cartel enorme donde solía sonreír Telerman
ya no mostraba la brillosa pelada.
Esta vez el blanco del papel se destacaba en la nada
pero hubo algo que me llamó la atención...
en el ángulo derecho del cartel
justo abajo...y mientras yo tarareaba
unas letras torpes de marcador adolescente sentenciaban con firmeza:
"Todo lo que necesitas es amor"
Sonreí...

*el papararara es de mi autoría

Si te pica, rascate!

Consecuencias de la falta de un tornillo a una ciudad atada con alambre.


Justo ayer hablaba del subte. Los señores de Metrovías deben tener las orejas coloradas, cuántos nos acordamos de sus familias esta mañana!
Hoy me tomé el tren, otro gran amigo del hombre. Igual, que conste que me tomo el ramal del primer mundo, no puedo imaginarme cómo se habrá viajado en las otras líneas.
Para variar, estaba demorado. Lindo día para ir al centro. Esperé unos minutos, no demasiados por suerte, pero visualícense el caudal de gente en la plataforma. Charlé con varias personas, una especie de sentimiento comunitario que nos agarra ante este tipo de crisis, producto de la indignación, y que puede volverse exactamente en sentido contrario al momento mismo de ser empujados para entrar al vagón. El nivel de individualismo es tal que no importa si el precio de viajar implica aplastarle la cara a alguno.
Me picaba una pierna y pensé, "si me pica...me rasco", fue ahí cuando me di cuenta que estaba sostenida por el grandote que tenía al lado, que cada vez que respiraba emanaba un aliento espesamente matutino; por la chica con el gamulán marrón de enfrente que escuchaba música con un sólo auricular, más todo el resto que estaba a mi alrededor y hacía las veces de viga donde sostenerme. No tenía movilidad, si movía un pie pisaba a mi vecino, si movía las manos terminaría por toquetear a alguno. Mientras tanto con la cabeza trataba de esquivar a un enorme "mosquito mutante" (como los llamaron en TN). "Mejor no me rasco, que me caiga la gota por la frente".
Puede parecer a un capítulo de alguna novela de realismo mágico, al menos es el estilo que me gusta usar, pero todo es tan real como se describe, no hay surrealismos aunque parezca. Cada situación es parte de la aventura cotidiana que resulta pretender ir a trabajar de lunes a viernes (para los que tenemos suerte) por un sueldo que no vale tal desgaste.
Qué suerte tener las palabras para hacer catarsis.

SUBiTE...si podés

Desde que salgo empiezo a pensar la estrategia para ese día. Decido si me lo tomo en la de siempre o avanzo a la siguiente. Dicen que en la siguiente siempre entrás...es la estrategia de otro que está en la misma que yo. Vive en la zona hace más tiempo, sabe de lo que habla. Camino rápido, voy seria. Se me enfrían las manos y la cara en las pocas cuadras que tengo hasta ahí, pero sé que después voy a pasar calor, así que pienso si sacarme el sweater, o solamente el saco.
Bajo las escaleras y el calor ya empieza a sentirse, somos muchos en la misma. Se escucha el ruido de tacos que van y vienen, el piso es muy ruidoso y resbaladizo, hay que tener cuidado, no sea cosa de agregarle otro disgusto a la mañana con una caída.
Ya estoy abajo, es el momento de verse cara a cara con el resto de los contrincantes. Las miradas se cruzan, pero disimuladamente. Algunos fingen mirar las pantallas, pero sé que están pensando sus movimientos. Nos empezamos a sacar los abrigos uno a uno, nos arremangamos y es momento de esperar...una vez más.
Sigue bajando gente, ¡basta por favor! Buenos Aires rebalsa, no hay espacio para todos y la competencia es cada vez más feroz.
De lejos se ven las luces, y el chillido de las vías. Nos acercamos más al borde hasta casi el límite, llegó el momento de de poner a prueba las habilidades. Algunos afortunados quedan justo a la altura de la puerta, pero todos los que no estamos ahí ya perdimos de antemano. Para el próximo me corro un poquito, ¡espero estar entre los primeros!
Avanzan los minutos y es cada vez peor, por lo visto una gran mayoría de los que estamos ahí llegamos tarde. La puntualidad no es mi fuerte.
Llega el próximo y esta vez estoy dispuesta a dar batalla, no puedo llegar más tarde. Con el saco y la bufanda en la mano, y la cartera arrimada al pecho decido entrar. Me empujan de atrás, pero yo quedo justo en la puerta, no hay más lugar. Me río, y otros se ríen, pero es una risa mezcla de resignación y complicidad. Estamos todos en la misma, pero a la vez unos competimos con otros, y ante el menor roce o molestia, suspiro y resoplido estalla el enfrentamiento. El nivel de sensibilidad por la situación está al máximo y se arma un escándalo. Pero la gente, ávida de sucesos mira atentamente y opina con el de al lado.
Termina el recorrido y después de pendular de un lado al otro según el lado de puerta que haya quedado viene la última parte de la competencia, subir las escaleras. Si tengo suerte y camino rápido puede que quede entre las primeras, es la ley del gallinero. Pero la verdad es que la mayoría de las veces quedo atrás del mar de gente y subo como en una procesión.
Terminó la aventura, y el frío de la calle golpea en la cara, pero es un alivio. Tengo los cachetes colorados y hasta salgo transpirando, necesito el fresco de la calle después de esos doce fatídicos minutos (con suerte).
Me falta un paso más, el colectivo, pero ese es otro capítulo...

Fastidio

Me molesta la gente que llama por teléfono a mi trabajo y mientras habla mastica.
Me molesta que la gente llame tres veces para corroborar si le tomamos bien los datos.
Me molesta los que mandan un fax y después lo hacen sonar infinitamente para ver "si llegó bien".
Me molesta el sonido del teléfono de las chicas de Ingeniería, que me hace saltar la térmica cada vez que suena.
Me molesta no poder escuchar mi música a un nivel audible y tenga que escuchar a Michael Bolton o Cindy Lauper porque a los de Administración no les importa tener la radio fuerte.
Me molesta que mi número de interno siga figurando a nombre de Gabriela Freire, que trabajó sólo tres meses acá. Yo estoy hace más de dos años.
Me molesta que Internet se cuelgue cada dos minutos...
Me molesta tener que atravesar la ciudad para llegar a este fuckin' trabajo, con todo lo que eso implica: colectivo repleto, tren repleto, subte repleto, manifestaciones en el centro, embotellamientos, cortes de calle, etc, etc. Eso tan lindo que, según Telerman, hace que Buenos Aires me encante...

Breve

Rozaba con las manos una carta que no se animaba a abrir
la miraba de reojo, veía el sobre...una y otra vez
No tenía nombre en el reverso, pero sabía que era para ella
Sabía exactamente su contenido,
pero el hecho de no abrirla era una forma de dilatar la noticia,
detener la realidad,
como si la realidad dependiera de su lectura
de la materialización en palabras
pero no...
era un deseo imposible de cumplir
tomaba un té casi frío,
estaba paralizada y olvidó la taza en la mesa
se sacó los zapatos, se soltó el pelo
y decidió relajarse y esperar.
Dejó la carta en la cocina,
intencionalmente cerca de la hornalla
al volver sólo quedaban del sobre cenizas negras,
olía a quemado
no le importó
sonrío con cierta ironía.
Fue su última sonrisa...

Cumplefeliz


El 1° de mayo me sorprendió con 27 abriles.

Lindo día para nacer no?

Nuevo año para agustinama.